Informe Finestra
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Coberturas 101



Hedging o cobertura, es la realización de una actividad financiera para reducir o eliminar las posibles pérdidas que pueden causar las inversiones financieras. Suele realizarse con derivados financieros y no es muy diferente de cuando hacemos un contrato de seguro.

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Se trata de un proceso habitual para muchos inversores, pero también es útil en muchas empresas que pretenden cubrir sus riesgos de un modo u otro.

La forma más habitual de hacer “hedging” es utilizar derivados financieros, como futuros, opciones o swaps. No obstante, cubrirse de riesgos mediante productos financieros no es exclusivo de instituciones financieras o bancos de inversión, sino que también muchas empresas o personas individuales lo hacen, aunque no sea con derivados.

En cierto modo hacer hedging no es demasiado diferente de cuando hacemos una operación de seguro, por ejemplo, el seguro del coche por robo. Queremos protegernos de un evento que puede llegar a pasar y que no podemos controlar, de forma que si sucede no perdamos el valor invertido en el mismo.

Las empresas también asumen riesgos que no pueden asegurar, para cubrirse de las potenciales pérdidas pueden contratar un derivado financiero. Por ejemplo, supongamos una empresa que fabrica componentes electrónicos cuyos componentes provienen de Estados Unidos y paga en dólares y los vende en Europa en euros.

Los componentes los adquiere en Estados Unidos a quince dólares la unidad con un tipo de cambio de 1,50$/€ y además tiene firmado un acuerdo por 50.000 unidades anuales. El problema es que su margen de beneficio es bastante bajo, por lo que en caso de que el dólar se aprecie respecto al euro a 1,25$/€ necesitaría pagar doce euros por componente, perdiendo buena parte del margen de su negocio que es de tres euros.

Para evitar esto, compra un futuro en el mercado de divisas en el que compra cinco millones de dólares dentro seis meses a un tipo de cambio de 1,40$/€. De este modo, a los seis meses se habrá asegurado parte de los dólares que necesita a un tipo de cambio ya acordado.

A los seis meses necesitará 7,5 millones de dólares. Si el tipo de cambio está a 1,30$/€, el precio será de 5.769.231 euros. Si estuviera a 1,60$/€ el precio sería 4.687.500 euros. En cambio por la operación que ha realizado se asegura cinco millones a 3.571.428 euros. Si el tipo de cambio se encuentra a 1,3$/€ el resto (dos millones y medio de dólares) lo conseguirá a 1.923.077 euros, mientras que si estuviera a 1,6$/€ lo haría por 1.562.500 euros. En uno de los dos casos sale perdiendo, pero en caso de un resultado desfavorable de los tipos de cambio no perdería tanto como lo haría normalmente.

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Pongamos otro ejemplo contrario, en el que un agricultor quiere cubrirse del riesgo. Sus naranjos producen hasta 10.000 kilos de naranjas cada año y sus costes de producción son de 3.000 euros. El agricultor quiere protegerse de dos riesgos:

Una mala cosecha que no cubra los costos de producción.
Una buena cosecha que llegará a inundar el mercado y bajar los precios.

Para cubrirse de los costos, vende futuros sobre la cosecha que no ha crecido por 3.000 kilos de naranjas a un euro. Además, compra una opción de compra sobre naranjas (es decir, sólo la ejecutará si quiere) por 3.000 kilos de naranjas a 1,10 euros el kilo. Para ello el agricultor abona 300 euros ahora. De modo que sus costes pasan de 3.000 a 3.300 euros.

Supongamos que en un año de mala cosecha sólo obtiene 3.000 kilos. El precio de las naranjas sube a 1,6 euros, de forma que vende su cosecha por 4.800 euros además de ejercer su opción de compra por las naranjas que vende a 3.000 euros. De este modo pierde 300 euros por esta transacción, pero el alto precio de la cosecha le deja 7.800 euros por la venta, menos 3.000 euros de gastos, menos 3.300 de compra de ejercicio de la opción de compra y menos 300 euros de coste de los derivados, es decir, un beneficio de 1.200 euros. Si no hubiera realizado esta operación el beneficio habría sido de 1.500 euros.

En cambio en un año de buena cosecha produce 9.000 kilos de naranjas, los precios bajan a 0,5 euros kilo, normalmente le dejarían un beneficio de 4500 euros menos 3.000 de gastos: 1.500 euros. Pero al haber firmado una venta por anticipado de 3.000 kilos a un euro, vende los 6.000 kilos restantes a 0,5€ el kilo. Teniendo unos ingresos netos de 6.000 euros a los que hay que restar los costes de producción y del derivado de la opción de compra que no ejerce (3.300€). El beneficio neto es de 2.700€. Si no hubiera realizado esta operación sería de 1.500 euros.

Los derivados de por sí no tienen valor, ya que no son valores financieros tradicionales como las acciones o los bonos. No obstante, existen derivados que se compran y se venden como si fueran acciones en mercados financieros de derivados. El mercado mexicano de derivados es MEXDER, aunque existen muchos mercados a nivel mundial, como CME (Chicago Mercantile Exchange).

Es importante comprender que un derivado financiero es un producto financiero cuyo valor depende del valor de otro activo. Se pueden clasificar de varios modos, según su complejidad, sus características o los agentes que intervienen en ellos.

Por complejidad: plain vanilla y derivados exóticos

Un derivado plain vanilla siempre será la versión más simple del derivado, por ejemplo, si estamos hablando de un warrant -permuta por tipo de interés- será la versión más simple que podamos encontrar de ese swap.

Un derivado exótico es aquel en el que las características del mismo son más complicadas que las de un derivado plain vanilla. Normalmente este tipo de derivados son OTC -Over The Counter- es decir, entre grandes bancos. Aún así existe la posibilidad de que sea objeto de compraventa en mercados financieros.

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Por los agentes que intervienen: OTC y ETD

Los derivados OTC u Over The Counter: son aquellos que se acuerdan entre grandes bancos o grandes empresas. Este tipo de derivados se constituye por valor, la mayor parte de derivados financieros. Se suelen utilizar para operaciones de cobertura o hedging. 

Los ETD o Exchange Traded Derivatives: son aquellos que son objeto de compraventa en mercados financieros. Estos derivados son extremadamente líquidos y se utilizan más con fines especulativos. Pueden ser objeto de trading hasta la fecha de vencimiento, momento a partir del cual se ejecutan y desaparecen del mercado.

Por el tipo de valor subyacente
Derivados de tipo de interés: son aquellos derivados en los que su valor depende de tipos de interés. Un ejemplo es un interest rate swap o un basis swap. Estos derivados se suelen utilizar para protegerse de variaciones o exceso de exposición a un tipo de interés. También se aceptan para aprovechar las variaciones del mismo, especialmente si creemos que los tipos van a subir y tenemos nuestras inversiones a tipo fijo.

Derivados forex: son aquellos que intervienen en el tipo de cambio de moneda. En este tipo de derivados se suelen hacer opciones o futuros sobre una moneda distinta a la propia o incluso con dos monedas ajenas. Por ejemplo, una opción de compra de reales brasileños con libras esterlinas ejecutada por un banco en Tokio.

Derivados sobre equities y commodities: son derivados cuyo valor depende de un activo intercambiado en los mercados de valores, por ejemplo acciones o bonos. No obstante también se suelen ver opciones sobre materias primas, como el petróleo o el oro. Los más comunes son las opciones, los futuros o warrants. 

Derivados de crédito: son derivados que se refieren al riesgo de un crédito o un bono. Justamente, se habló mucho de estos durante la crisis de deuda soberana y el valor de los Credit Default Swap. También son conocidos los CDOs que se utilizan para garantizar créditos.

Otros derivados: entre estos tenemos derivados de emisiones de CO2, derivados de inflación, etc.

En general, no se puede negar que los derivados de hoy en día son una parte fundamental de las finanzas modernas, así como de su fuerte impacto sobre la economía, su uso inteligente  permite a muchos cubrirse del riesgo, aunque para ello ha de tenerse una previsión del futuro bastante buena. Aún así, los derivados para inversores particulares son unos productos extremadamente arriesgados y se ha de considerar muy seriamente su contratación.  

Busca siempre a un Asesor en Estrategias de Inversión certificado.





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Año 8 Vol. 9     1 de Septiembre de 2017
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Coberturas 101
Hedging o cobertura, es la realización de una actividad financiera para reducir o eliminar las posibles pérdidas que pueden causar las inversiones financieras. Suele realizarse con derivados financieros y no es muy diferente de cuando hacemos un contrato de seguro.

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Se trata de un proceso habitual para muchos inversores, pero también es útil en muchas empresas que pretenden cubrir sus riesgos de un modo u otro.

La forma más habitual de hacer “hedging” es utilizar derivados financieros, como futuros, opciones o swaps. No obstante, cubrirse de riesgos mediante productos financieros no es exclusivo de instituciones financieras o bancos de inversión, sino que también muchas empresas o personas individuales lo hacen, aunque no sea con derivados.

En cierto modo hacer hedging no es demasiado diferente de cuando hacemos una operación de seguro, por ejemplo, el seguro del coche por robo. Queremos protegernos de un evento que puede llegar a pasar y que no podemos controlar, de forma que si sucede no perdamos el valor invertido en el mismo.

Las empresas también asumen riesgos que no pueden asegurar, para cubrirse de las potenciales pérdidas pueden contratar un derivado financiero. Por ejemplo, supongamos una empresa que fabrica componentes electrónicos cuyos componentes provienen de Estados Unidos y paga en dólares y los vende en Europa en euros.

Los componentes los adquiere en Estados Unidos a quince dólares la unidad con un tipo de cambio de 1,50$/€ y además tiene firmado un acuerdo por 50.000 unidades anuales. El problema es que su margen de beneficio es bastante bajo, por lo que en caso de que el dólar se aprecie respecto al euro a 1,25$/€ necesitaría pagar doce euros por componente, perdiendo buena parte del margen de su negocio que es de tres euros.

Para evitar esto, compra un futuro en el mercado de divisas en el que compra cinco millones de dólares dentro seis meses a un tipo de cambio de 1,40$/€. De este modo, a los seis meses se habrá asegurado parte de los dólares que necesita a un tipo de cambio ya acordado.

A los seis meses necesitará 7,5 millones de dólares. Si el tipo de cambio está a 1,30$/€, el precio será de 5.769.231 euros. Si estuviera a 1,60$/€ el precio sería 4.687.500 euros. En cambio por la operación que ha realizado se asegura cinco millones a 3.571.428 euros. Si el tipo de cambio se encuentra a 1,3$/€ el resto (dos millones y medio de dólares) lo conseguirá a 1.923.077 euros, mientras que si estuviera a 1,6$/€ lo haría por 1.562.500 euros. En uno de los dos casos sale perdiendo, pero en caso de un resultado desfavorable de los tipos de cambio no perdería tanto como lo haría normalmente.

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Pongamos otro ejemplo contrario, en el que un agricultor quiere cubrirse del riesgo. Sus naranjos producen hasta 10.000 kilos de naranjas cada año y sus costes de producción son de 3.000 euros. El agricultor quiere protegerse de dos riesgos:

Una mala cosecha que no cubra los costos de producción.
Una buena cosecha que llegará a inundar el mercado y bajar los precios.

Para cubrirse de los costos, vende futuros sobre la cosecha que no ha crecido por 3.000 kilos de naranjas a un euro. Además, compra una opción de compra sobre naranjas (es decir, sólo la ejecutará si quiere) por 3.000 kilos de naranjas a 1,10 euros el kilo. Para ello el agricultor abona 300 euros ahora. De modo que sus costes pasan de 3.000 a 3.300 euros.

Supongamos que en un año de mala cosecha sólo obtiene 3.000 kilos. El precio de las naranjas sube a 1,6 euros, de forma que vende su cosecha por 4.800 euros además de ejercer su opción de compra por las naranjas que vende a 3.000 euros. De este modo pierde 300 euros por esta transacción, pero el alto precio de la cosecha le deja 7.800 euros por la venta, menos 3.000 euros de gastos, menos 3.300 de compra de ejercicio de la opción de compra y menos 300 euros de coste de los derivados, es decir, un beneficio de 1.200 euros. Si no hubiera realizado esta operación el beneficio habría sido de 1.500 euros.

En cambio en un año de buena cosecha produce 9.000 kilos de naranjas, los precios bajan a 0,5 euros kilo, normalmente le dejarían un beneficio de 4500 euros menos 3.000 de gastos: 1.500 euros. Pero al haber firmado una venta por anticipado de 3.000 kilos a un euro, vende los 6.000 kilos restantes a 0,5€ el kilo. Teniendo unos ingresos netos de 6.000 euros a los que hay que restar los costes de producción y del derivado de la opción de compra que no ejerce (3.300€). El beneficio neto es de 2.700€. Si no hubiera realizado esta operación sería de 1.500 euros.

Los derivados de por sí no tienen valor, ya que no son valores financieros tradicionales como las acciones o los bonos. No obstante, existen derivados que se compran y se venden como si fueran acciones en mercados financieros de derivados. El mercado mexicano de derivados es MEXDER, aunque existen muchos mercados a nivel mundial, como CME (Chicago Mercantile Exchange).

Es importante comprender que un derivado financiero es un producto financiero cuyo valor depende del valor de otro activo. Se pueden clasificar de varios modos, según su complejidad, sus características o los agentes que intervienen en ellos.

Por complejidad: plain vanilla y derivados exóticos

Un derivado plain vanilla siempre será la versión más simple del derivado, por ejemplo, si estamos hablando de un warrant -permuta por tipo de interés- será la versión más simple que podamos encontrar de ese swap.

Un derivado exótico es aquel en el que las características del mismo son más complicadas que las de un derivado plain vanilla. Normalmente este tipo de derivados son OTC -Over The Counter- es decir, entre grandes bancos. Aún así existe la posibilidad de que sea objeto de compraventa en mercados financieros.

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Por los agentes que intervienen: OTC y ETD

Los derivados OTC u Over The Counter: son aquellos que se acuerdan entre grandes bancos o grandes empresas. Este tipo de derivados se constituye por valor, la mayor parte de derivados financieros. Se suelen utilizar para operaciones de cobertura o hedging. 

Los ETD o Exchange Traded Derivatives: son aquellos que son objeto de compraventa en mercados financieros. Estos derivados son extremadamente líquidos y se utilizan más con fines especulativos. Pueden ser objeto de trading hasta la fecha de vencimiento, momento a partir del cual se ejecutan y desaparecen del mercado.

Por el tipo de valor subyacente
Derivados de tipo de interés: son aquellos derivados en los que su valor depende de tipos de interés. Un ejemplo es un interest rate swap o un basis swap. Estos derivados se suelen utilizar para protegerse de variaciones o exceso de exposición a un tipo de interés. También se aceptan para aprovechar las variaciones del mismo, especialmente si creemos que los tipos van a subir y tenemos nuestras inversiones a tipo fijo.

Derivados forex: son aquellos que intervienen en el tipo de cambio de moneda. En este tipo de derivados se suelen hacer opciones o futuros sobre una moneda distinta a la propia o incluso con dos monedas ajenas. Por ejemplo, una opción de compra de reales brasileños con libras esterlinas ejecutada por un banco en Tokio.

Derivados sobre equities y commodities: son derivados cuyo valor depende de un activo intercambiado en los mercados de valores, por ejemplo acciones o bonos. No obstante también se suelen ver opciones sobre materias primas, como el petróleo o el oro. Los más comunes son las opciones, los futuros o warrants. 

Derivados de crédito: son derivados que se refieren al riesgo de un crédito o un bono. Justamente, se habló mucho de estos durante la crisis de deuda soberana y el valor de los Credit Default Swap. También son conocidos los CDOs que se utilizan para garantizar créditos.

Otros derivados: entre estos tenemos derivados de emisiones de CO2, derivados de inflación, etc.

En general, no se puede negar que los derivados de hoy en día son una parte fundamental de las finanzas modernas, así como de su fuerte impacto sobre la economía, su uso inteligente  permite a muchos cubrirse del riesgo, aunque para ello ha de tenerse una previsión del futuro bastante buena. Aún así, los derivados para inversores particulares son unos productos extremadamente arriesgados y se ha de considerar muy seriamente su contratación.  

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