Informe Finestra
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Reforma energética: más positiva de lo pensado

04 de septiembre de 2017


A tres años y medio de la implementación de la Reforma Energética, los pasos que México ha dado hacia la apertura del sector energético a empresas públicas y privadas han sido exitosos, considera Rubén Cruz, Socio Líder del Sector de Energía y Recursos Naturales de KPMG en México, quien realiza un análisis de los resultados de la Ronda 2 y afirma que impulsó al Estado mexicano a capitalizar las lecciones aprendidas en los cinco procesos licitatorios previos.

Después de un periodo de aparente inactividad, en la Ronda 2.1 se licitan 15 áreas contractuales para llevar a cabo actividades de exploración y extracción de hidrocarburos en aguas someras del Golfo de México, a través de Contratos de Producción Compartida.

Con un comienzo limitante e incierto se llevaron a cabo las rondas de licitación petrolera 2.2 y 2.3, mecanismos con los cuales el gobierno mexicano, mediante la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), puso a disposición de la iniciativa privada y de las empresas productivas bloques con recursos prospectivos para su exploración y extracción de hidrocarburos en yacimientos convencionales terrestres (gas seco y húmedo en tierra).

“Hasta ahora la tercera licitación ha sido la más competida, donde se logró asignar 100% de las áreas contractuales. Cabe destacar que en esta última licitación ocurrió un efecto de concentración de empresas ganadoras, debido a que una sola empresa obtuvo cinco áreas contractuales. De manera gradual, en las rondas se ha podido distinguir una evolución positiva que ha favorecido tanto a los inversionistas como al Estado, pues de 14 bloques ofertados durante la 1.1 donde sólo se concedieron dos, en las subsecuentes, de 15 bloques ofertados se han concedido hasta diez, lo que representa más del avance estimado”, recapituló Rubén Cruz.

El analista explicó que con la adjudicación de 87% de los campos licitados de la ronda en cuestión, destacan algunos aspectos que han diferenciado y beneficiado la adjudicación de estas áreas principalmente en aguas someras:

1. Establecimiento de los mecanismos mínimo y máximo, y de desempate para incentivar la participación del Estado
2. Libertad de elección otorgada a las empresas para realizar nominaciones sobre los bloques que deseen licitar
3. Revisión de condiciones contractuales en cuanto a garantías corporativas
4. A mayor información, mayor participación
5. Incremento en el tamaño de los bloques

De igual forma, la restricción para los inversionistas de no poder ofertar por más de un campo para no tener relación con más de un consorcio se ha disipado, dando paso a un panorama de posibilidades ilimitadas.

EXPRESÓ QUE un factor a considerar son las limitaciones que pueden implicarse en el curso de las rondas: recursos financieros escasos y capacidades de ejecución, puesto que se podría llegar a una concentración de planes sin oportunidades certeras de cumplimiento. Señaló que deben cuidarse la administración de riesgos, los recursos financieros destinados y la capacidad de ejecución para detonar los proyectos al mismo tiempo (multiplicidad)

En el balance que las autoridades realizan de los resultados conjuntos de las dos más recientes licitaciones, destacan que los 21 contratos asignados tienen una inversión asociada de 2 mil 064 millones de dólares durante los próximos 30 años y que el Estado espera recibir 75% de las utilidades generadas por los mismos.

“Lo visto hasta ahora es únicamente el principio. Por medio de los procesos licitatorios, se ha asignado poco más de 10% de las reservas 2P (probadas y probables) y solo 5% de los Recursos Prospectivos Nacionales. Si además se ponen en perspectiva las asignaciones que le fueron otorgadas a Pemex a través de la Ronda Cero (84% de la reservas 2P), necesariamente la empresa productiva del Estado será quien tenga mayor margen de maniobra para desarrollar proyectos, incluso sin riesgo exploratorio, a través de asociaciones con terceros”, concluyó Cruz.

“Otro reto será desarrollar una nueva cultura de trabajo, resultado de interactuar con diversos socios de manera simultánea para maximizar su potencial. En el corto y mediano plazo, si se quiere participar en proyectos atractivos con bajos riesgos exploratorios, y donde haya evidencia clara de la existencia de recursos, las empresas operadoras con mejores tecnologías junto con compañías que aporten capital, deberán pensar en la empresa productiva del Estado si desean acotar los tiempos de ejecución”.

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Año 9 Vol. 3     1 de Marzo de 2018
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Reforma energética: más positiva de lo pensado

04 de septiembre de 2017


A tres años y medio de la implementación de la Reforma Energética, los pasos que México ha dado hacia la apertura del sector energético a empresas públicas y privadas han sido exitosos, considera Rubén Cruz, Socio Líder del Sector de Energía y Recursos Naturales de KPMG en México, quien realiza un análisis de los resultados de la Ronda 2 y afirma que impulsó al Estado mexicano a capitalizar las lecciones aprendidas en los cinco procesos licitatorios previos.

Después de un periodo de aparente inactividad, en la Ronda 2.1 se licitan 15 áreas contractuales para llevar a cabo actividades de exploración y extracción de hidrocarburos en aguas someras del Golfo de México, a través de Contratos de Producción Compartida.

Con un comienzo limitante e incierto se llevaron a cabo las rondas de licitación petrolera 2.2 y 2.3, mecanismos con los cuales el gobierno mexicano, mediante la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), puso a disposición de la iniciativa privada y de las empresas productivas bloques con recursos prospectivos para su exploración y extracción de hidrocarburos en yacimientos convencionales terrestres (gas seco y húmedo en tierra).

“Hasta ahora la tercera licitación ha sido la más competida, donde se logró asignar 100% de las áreas contractuales. Cabe destacar que en esta última licitación ocurrió un efecto de concentración de empresas ganadoras, debido a que una sola empresa obtuvo cinco áreas contractuales. De manera gradual, en las rondas se ha podido distinguir una evolución positiva que ha favorecido tanto a los inversionistas como al Estado, pues de 14 bloques ofertados durante la 1.1 donde sólo se concedieron dos, en las subsecuentes, de 15 bloques ofertados se han concedido hasta diez, lo que representa más del avance estimado”, recapituló Rubén Cruz.

El analista explicó que con la adjudicación de 87% de los campos licitados de la ronda en cuestión, destacan algunos aspectos que han diferenciado y beneficiado la adjudicación de estas áreas principalmente en aguas someras:

1. Establecimiento de los mecanismos mínimo y máximo, y de desempate para incentivar la participación del Estado
2. Libertad de elección otorgada a las empresas para realizar nominaciones sobre los bloques que deseen licitar
3. Revisión de condiciones contractuales en cuanto a garantías corporativas
4. A mayor información, mayor participación
5. Incremento en el tamaño de los bloques

De igual forma, la restricción para los inversionistas de no poder ofertar por más de un campo para no tener relación con más de un consorcio se ha disipado, dando paso a un panorama de posibilidades ilimitadas.

EXPRESÓ QUE un factor a considerar son las limitaciones que pueden implicarse en el curso de las rondas: recursos financieros escasos y capacidades de ejecución, puesto que se podría llegar a una concentración de planes sin oportunidades certeras de cumplimiento. Señaló que deben cuidarse la administración de riesgos, los recursos financieros destinados y la capacidad de ejecución para detonar los proyectos al mismo tiempo (multiplicidad)

En el balance que las autoridades realizan de los resultados conjuntos de las dos más recientes licitaciones, destacan que los 21 contratos asignados tienen una inversión asociada de 2 mil 064 millones de dólares durante los próximos 30 años y que el Estado espera recibir 75% de las utilidades generadas por los mismos.

“Lo visto hasta ahora es únicamente el principio. Por medio de los procesos licitatorios, se ha asignado poco más de 10% de las reservas 2P (probadas y probables) y solo 5% de los Recursos Prospectivos Nacionales. Si además se ponen en perspectiva las asignaciones que le fueron otorgadas a Pemex a través de la Ronda Cero (84% de la reservas 2P), necesariamente la empresa productiva del Estado será quien tenga mayor margen de maniobra para desarrollar proyectos, incluso sin riesgo exploratorio, a través de asociaciones con terceros”, concluyó Cruz.

“Otro reto será desarrollar una nueva cultura de trabajo, resultado de interactuar con diversos socios de manera simultánea para maximizar su potencial. En el corto y mediano plazo, si se quiere participar en proyectos atractivos con bajos riesgos exploratorios, y donde haya evidencia clara de la existencia de recursos, las empresas operadoras con mejores tecnologías junto con compañías que aporten capital, deberán pensar en la empresa productiva del Estado si desean acotar los tiempos de ejecución”.


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